sábado, 24 de marzo de 2012
Reflexiones ante un nido de mi jardín
jueves, 23 de febrero de 2012
“Tengo fe en las acciones populares”
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| Reflexiones de una entrevista pendiente y un encuentro de muchas voces con el teólogo que sustentó las posiciones más dignas de la iglesia latinoamericana |
martes, 13 de diciembre de 2011
Producir y poner orden: nuestras principales riquezas
Orlando Ruiz Ruiz
Tras las rachas de un invierno que arrojó temprano sus borrascas sobre el Malecón habanero, diciembre transita con prisa entre el ajetreo de las calles de esta ciudad de bullicio, donde la gente común abre una sesión parlamentaria en cualquier esquina y el más común de los ciudadanos opina y discute sobre cuanto atañe a esta Isla, ya sea del último juego de beisbol o del previsible alcance de las medidas migratorias que, según la anticipación del juicio popular, casi siempre certero, deben eliminar restricciones obsoletas y cambiar el color de una diáspora que los enemigos de Cuba no han podido convertir en cuña para quebrar la solidez de esta unidad que nos ata a la tierra donde nacimos aunque habitemos del otro lado del mundo.
Ahora La Habana se ve distinta; el surgimiento del trabajo por cuenta propia que a algunos apegados al hermetismo de las doctrinas se les antojó el fin del Socialismo, ha traído consigo nuevas facilidades: variedad y diversidad de servicios que por sus características no podían ser ofrecidos por las empresas del Estado; mayores opciones al consumidor; pequeños mercados móviles que te acercan el producto al hogar, y la existencia de más ofertas que traen aparejado un accionar competitivo de los vendedores que a la larga hace mejorar la calidad para imponerse y abaratar los precios a quienes somos esencialmente consumidores.
A muchas personas antes ociosas o insatisfechas con la baja cuantía del salario que recibían, se les ve ante una modesta tarima donde ilustraciones sugerentes anuncian la compra venta de libros de uso, mientras otros ofertan en sus carritos novedosos y sencillos manjares que habían desaparecido de la gastronomía pública, sin contar los graciosos pregoneros de futas y flores, los colectores de materia prima, los reparadores ambulantes de cuanto en el hogar esté roto y aquellos, que sin perder el apego a las labores culturales o de índole profesional han devenido maestros repasadores, instructores de baile o artes plásticas, fisioterapeutas o sencillamente animadores de fiestas infantiles, payasos y mimos.
Mención aparte merecen quienes han asumido el duro y siempre prometedor oficio de labrador. Ya suman decenas de miles los nuevos agricultores, tan necesarios en un país donde hay tanta y tan buena tierra aguardando por las manos que la hagan producir. No por casualidad comienza a hablarse de una cosecha de café superior y de mejor calidad en el grano, como tampoco es un hecho fortuito el que la caña de azúcar vuelva por sus fueros gracias al buen hacer de las cooperativas, precisamente cuando el dulce eleva su cotización en los mercados internacionales. La presencia del frijol negro criollo, con cuya siembra algunos estrenaron su nueva vida campesina, comienza a hacerse cotidiana en los mercados y una amplia oferta de piña amarillea junto a la calabaza, la cebolla y las verduras de estación.
Hoy en Cuba se trabaja más; prevalece por doquier un espíritu emprendedor; los nuevos restaurantes en casas particulares, con el ofrecimiento de una gastronomía más cuidadosa, son acicate para los establecimientos de la empresa estatal. Súmese el aporte que han hecho a la estética urbana y la restauración de inmuebles antes poco cuidados, además de sus contribuciones al fisco que son de las que más dividendos ofrecen a las economías locales.
Pero no todo marcha con el orden y equilibrio requerido; todavía prevalecen trabas para el ordenamiento de una sociedad como la nuestra, acostumbrada a las trilladas y no siempre eficaces fórmulas impuestas por la burocracia que prolifera a la sombra de la extrema estatización. De todos modos, el quehacer activo que se respira por doquier es a todas luces un signo esperanzador; una atmósfera de cambios sucesivos y prometedoras transformaciones recibirá en todo el país el nuevo año, bajo el signo de una rigurosa Administración del Estado que ha puesto en primer orden, la institucionalidad, la disciplina productiva, una mayor autonomía financiera local y el cumplimiento estricto de las regularidades económicas.
lunes, 24 de octubre de 2011
Cerco, justificaciones y mentiras
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| Gráfica: Manuel Fernández Malagón |
Una simple lectura a los principales instrumentos jurídicos promulgados por Washington para instrumentar el bloqueo revela cómo este impone restricciones al derecho de personas naturales o jurídicas de cualquier país a establecer vínculos con Cuba.
Orlando Ruiz Ruiz
Hoy martes 25 de octubre la Resolución 65/6 de la Asamblea General de las Naciones Unidas: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba será sometida por vigésima vez en las últimas dos décadas a la consideración de los actuales 196 Estados miembros permanentes de la Organización Mundial.
Ante los barruntos de una nueva derrota, como ha ocurrido en 19 votaciones anteriores desde 1992, los representantes del Gobierno norteamericano intensifican su tenebroso accionar en todo el mundo con el propósito de justificar, parapetados en una sarta de engañosos argumentos, la “necesidad” de mantener el cerco económico sobre la Isla.
Pero la propia historia de este abominable asedio descaracteriza a sus promotores. Las mentiras comenzaron con el pretexto mismo que esgrimieron ante la opinión pública mundial para iniciar la aplicación de tan arbitraria medida y solo se han modificado según la conveniencia del momento, a fin de evadir las denuncias por el daño que causa a un país soberano desde hace más de medio siglo.
Primero alegaron la supuesta pertenencia de Cuba al eje chino-soviético; le siguió entre los principales pretextos la llamada exportación de la Revolución a la América Latina y luego la presencia de tropas cubanas en África, que ayudaron a preservar la independencia de Angola, conquistar la de Namibia y derrotar al oprobioso sistema de apartheid imperante en Sudáfrica.
Desde hace dos décadas, al perder fundamento estas “razones”, esgrimen una presunta e hipócrita preocupación por los derechos humanos en la Isla del Caribe, cuando el cerco que imponen a la vida de los cubanos es precisamente la más brutal y generalizada violación de los derechos humanos aplicada a pueblo alguno, motivo por el cual califica como un delito de genocidio, según lo preceptuado en la Convención adoptada por la ONU en Ginebra en 1948.
Para confirmar el carácter transgresor del derecho presente en las acciones del bloqueo estadounidense, basta remitirse al memorando gubernamental del 6 de abril de 1960, ya desclasificado, en el que se fundamenta este con el declarado propósito de destruir la Revolución cubana mediante el hambre, la desesperación y el desaliento que, según calcularon sus promotores, tal política podría provocar.
Otra mentira no menos burda de los gobernantes de Estados Unidos es la afirmación de que el asedio económico, comercial y financiero constituye un asunto bilateral entre ese país y Cuba, tesis que esgrimen con el pretendido fin de no conceder legitimidad al debate del tema en la Asamblea General de las Naciones Unidas u otros foros internacionales. Pero el engaño se advierte en su probado carácter extraterritorial, atentatorio de la soberanía de todos los Estados del orbe, además de violar numerosos principios y normas del Derecho Internacional, incluida la propia carta de la ONU.
Una simple lectura a los principales instrumentos jurídicos promulgados por Washington para instrumentar el bloqueo revela cómo este impone restricciones al derecho de personas naturales o jurídicas de cualquier país a establecer vínculos con Cuba.
Esta ilegal práctica ha sido reforzada a partir de la última década del pasado siglo, sobre todo con la promulgación de la Ley para la Democracia Cubana o Ley Torricelli, en 1992, y de la Ley para la Solidaridad Democrática y la Libertad Cubana, conocida como Ley Helms-Burton, en 1996.
El recrudecimiento del bloqueo en lo tocante a las regulaciones en asuntos que competen a otros Estados se hizo aun más patente a partir de que, con la desintegración en 1991 de la antigua Unión Soviética desapareció el mundo bipolar que ponía freno a las apetencias imperiales.
La administración del presidente Barack Obama ha impuesto en menos de dos años alrededor de mil 100 millones de dólares en multas a individuos, empresas y bancos por realizar operaciones con Cuba prohibidas por el bloqueo, cifra que supera con creces el monto de las castigos que otras administraciones estadounidenses han aplicado por esa causa.
Los tentáculos del cerco anticubano, cada vez más extendidos hacia el resto de las naciones, evidencian así que las pretensiones de dominación mundial de los Estados Unidos no solo se mantienen, sino que se intensifican.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Los matices de la pobreza
Orlando Ruiz Ruiz
A finales del pasado invierno, en una crónica de contrastes amargos que escribí en La Rioja, reflexionaba sobre la impresión que me había provocado una mujer harapienta, de rostro ajado y ojos suplicantes, que en medio del frío del atardecer esperaba a la puerta de un mercado por las limosnas de los transeúntes.
Yo había viajado a España sin más recursos que mi condición de periodista, gracias a la generosidad de una publicación amiga interesada en dialogar con reporteros cubanos sobre la realidad que en nuestro país se vive cada día, marcada por las mil y una privaciones que impone el resistir con independencia en una nación pobre que ha desafiado al más grande de los poderes mundiales.
En mi relato de aquel momento hacía manifiesta la pena de no poder satisfacer el reclamo de quien mendigaba ante mí. Ciertamente no disponía de dinero alguno, como ocurre por lo general a los profesionales cubanos invitados por instituciones de otros países. Sin embargo, pensé entonces en los matices de la pobreza y así lo deje patentizado en una de las líneas de mi trabajo. Aquella mujer riojana y yo éramos dos pobres diferentes, aunque ninguno de los dos tuviera siquiera unas monedas en el bolsillo. Finalmente me marché de España y no dije más, pero sabía que estaba en deuda con aquella reflexión y volvería a escribir sobre ella.
Hoy mis ojos tropiezan con la noticia: “Cuba es el único país de América Latina cuyos ciudadanos se encuentran entre las poblaciones con mejores resultados en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) no económico en la última década”.
Este indicador de Naciones Unidas tiene en cuenta tres aspectos: vida larga y saludable; educación (medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matrícula en educación primaria, secundaria y superior), y nivel de vida digno (medido por el PIB per cápita).
Somos ciertamente pobres, y hay quienes aseguran que el ingreso promedio de nuestra población no sobrepasa los 20 dólares mensuales; sin embargo, ese afirmación no es del todo cierta. Ningún cubanólogo trasnochado dice, por ejemplo, que por el conjunto de consumos domésticos de electricidad, gas y agua en cualquier familia el gasto no sobrepasa el valor de tres dólares y que el ciudadano que amortiza en un banco el crédito que se le concedió para la obtención de la vivienda, de la que ya es propietario, solo paga el 14 por ciento de todo cuanto cobra por su trabajo, sin ser víctima de hipoteca alguna, como ocurre en buena parte del mundo.
No hay holgura económica; vivimos con estrechez; es limitada la posibilidad de obtener una vivienda o un automóvil, pero en Cuba no hay desnutrición infantil ni ancianos tirados por doquier en los rincones. Nadie ha visto a un solo niño que duerma en los parques, y organizaciones sanitarias internacionales evaluaron hace poco a este país como el de mayor seguridad para el desarrollo de la maternidad y el ulterior bienestar de la madre y el pequeño.
Yo no soy de los que ganan más, pero en mi despensa hay siempre un modesto alijo, al menos de arroz, granos y huevos que aun en estos tiempos de crisis adquiero subsidiados a precios muy bajos. Mi pan de cada día cuesta menos de medio centavo de dólar; no es excelente, pero llega a cada mesa, incluso a la de quienes disponen de mayores beneficios económicos.
Ahora en mi país nos hemos planteado el reordenamiento de la economía y la eliminación de gastos con los que no puede cargar el Estado; pero no desaparecerá nunca el subsidio que protege a los más desposeídos. La cartilla de racionamiento que más bien era dádiva generosa para todos los cubanos, comenzará a tener un tratamiento particularizado. Hasta el presente existía el subsidio a los alimentos, en lo adelante se subsidiará a personas, mientras quedarán exentos de este beneficio aquellos que no lo necesiten.
Así pues, los que en Cuba somos pobres no tenemos que mendigar como aquella mujer de La Rioja, que al igual que otros muchos ancianos en toda Europa, no dispone de protección social alguna y tienen como único techo el cielo de su patria.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Por la paz, el pan y las rosas
| El monumento habanero a los esposos Rosemberg |
lunes, 18 de octubre de 2010
Tus sueños que sigo imaginando
La muerte de Jonh Lennon, tramada a la sombra del odio, lo había borrado como sujeto peligroso para el sistema relegándolo al espacio a donde van a parar los que en la sociedad norteamericana reciben el estigma de seres no deseados. Ahora, parece que de nuevo el ex Beattle es objetivo priorizado de la justicia norteamericana
Por Orlando Ruiz Ruiz
¿Habrán descubierto acaso en Washington que existe un “amenazador” paralelismo histórico que enmarca en el mismo día de octubre el nacimiento de Lennon y la muerte heroica de Ernesto Guevara. El emblemático músico había nacido el 9 de octubre de 1940, mientras el Ché caía asesinado ese mismo día, 27 años después, tras haber sido herido en combate la víspera.
De todos modos, a lo que temen es a la fuerza inmortal de los sueños de justicia que animaron el pensamiento del cantor emblemático que formó parte del grupo que imprimió nuevo ritmo y sentido a la música en todas las latitudes. No podrán perdonarle nunca su aspiración de conquistar un mundo mejor y más justo.
Yo sí puedo asegurar que el parque de Lennon, en el Vedado habanero, tiene un magnetismo especial. Cada día me detengo allí, donde el músico parece repetir la letra de su canción Imagine, la antológica pieza que hoy está escrita sobre la piedra donde apoya los pies de bronce. Entonces evoco también al Che, con quien, como millones de jóvenes de mi país, anduve un día en marcha combatiente por las calles de La Habana, vigilé en las trincheras, realicé trabajo voluntario en cañaverales y fábricas, y repetí, cuando ya no estuvo entre nosotros, su ¡Hasta la victoria siempre!
A despecho del recelo que hace temer todavía a los representantes del poder imperial cuando se menciona el nombre del Che o el de Lennon, soy también de los que continúa entonando con orgullo la letra que quizás contribuyó a poner en peligro la vida del joven músico de la banda de Liverpool.
es fácil si lo intentas
ningún infierno bajo nosotros
sobre nosotros solo cielo
imagina a toda la gente
viviendo para hoy...
Imagina que no hay países
no es difícil de hacer
nada por que matar o morir
ni tampoco religión
imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz...
Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día te nos unas
y el mundo será uno.
Imagina nada de posesiones
me pregunto si puedes
ninguna necesidad de avaricia o ansias
una hermandad del hombre
imagina a toda la gente
compartiendo todo el mundo...
Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día te nos unas
y el mundo vivirá como uno.
jueves, 26 de agosto de 2010
Cuba: estadísticas inocultables
domingo, 11 de julio de 2010
San Antonio de mi amor

Por Orlando Ruiz Ruiz
Cuando uno anda por estas tierras de La Habana, y piensa en sus pueblitos entrañables, no puede evitar ocurrencias que vale la pena contar.
Por ejemplo, yo he imaginado que San Antonio, así a secas, nunca será el nombre de esa villa singular acurrucada entre el verde de la campiña y el azul que la cobija; porque las tantas razones de su historia, hecha de matices inenarrables, aseguran con sustentación de sabios que San Antonio de los Baños bien pudiera ser también San Antonio del Humor, o acaso, San Antonio del Ariguanabo.
Y es que hay en este rincón alegre de la tierra habanera como una pasión perenne que se escurre entre los cristales del río y las mil y una caricaturas que guarda el Museo del Humor.
Los ariguanabenses se descubren, incluso lejos de su tierra, porque son hombres y mujeres de espontaneidad y sonrisa que te anuncian buena voluntad. Del pueblo en que habitan traen la anécdota de la Conspiración de las Viajacas, las leyendas de los baños vivificadores del río marcado por viejos cuentos de amor, o la historia del arte que enalteció a Abela y a Quidiello; pero, sobre todo, porque te ofrecen su picardía mezclada con la gloria de haber nacido en San Antonio del Humor.
Cuando alguien defiende que es hijo de San Antonio del Ariguanabo, lo hace con una mirada honda, extendida desde las copas altas de esos árboles del bosque martiano plantando con certidumbre amorosa por el buen Felo, ese martiano inveterado, que cómo el memorable Lauzán, Silvio o Delarra, siente que haber llegado por donde hay un río es una marca única para andar por el mundo.
Así, aunque algunos desamorados se refieran a este pueblo de titiriteros geniales y cultura eterna, llamándolo simplemente San Antonio, siempre habrá una voz infinita que grite a los cuatro vientos, ¡San Antonio del Humor!, ¡San Antonio del Ariguanabo! O, también con el mismo amor, ¡San Antonio de los Baños!
miércoles, 12 de mayo de 2010
El bloqueo: una piedra inamovible
Por Orlando Ruiz Ruiz
No son pocos los representantes de los centros de poder en Estados Unidos que continúan de manera infame tratando de hacer creer al mundo que el Gobierno de Cuba es culpable de que no se hayan normalizado las relaciones entre ambos países.
Algunas medidas relacionadas con la eliminación de restricciones para las visitas familiares de los cubanos residentes en los Estados Unidos, el envío de remesas y paquetes, así como el anuncio de otorgamiento de licencias para que empresas norteamericanas amplíen determinadas operaciones de telecomunicaciones en Cuba, adoptadas desde el pasado año por el presidente Obama, han sido difundidas con marcado interés por los grandes medios noticiosos internacionales durante los últimos tiempos.
Desde el momento mismo de la puesta en vigor de este paquete, y aún hoy, el enfoque de la supuesta apertura hacia Cuba, respaldada con los ingredientes de una ofensiva diplomática al respecto, pueden inducir a algunos que no conocen suficientemente esta realidad a pensar que el bloqueo ha comenzado a ser desmontado.
Una de las medidas más publicitadas, el eventual otorgamiento de licencias para que empresas norteamericanas amplíen determinadas operaciones de telecomunicaciones con Cuba, no es nueva. La Ley Torricelli estableció en 1992 el marco legal que permite ofrecer servicios de este tipo a la Isla; sin embargo, desde esa misma época las diferentes administraciones limitaron esa posibilidad en el ámbito de la telefonía y restringieron, incluso, el tipo de servicios que las compañías norteamericanas pueden proveer a la Isla.
La expectativa creada en el entorno comercial por las sucesivas ventas que tras el paso del huracán Michelle, en el año 2002, se han extendido hasta hoy, bajo la condición de pago al “cash”, tampoco representan una ruptura de las férreas mordazas con que se ha tratado de asfixiar durante casi medio siglo la voluntad de desarrollo del pueblo cubano. Se nos vende bajo condicionamientos que no se imponen a ningún otro comprador.
Ni esta ni ninguna otra de las decisiones en relación con la potencial suspensión de aspectos del bloqueo asegura que este vaya a ser modificado en su esencia. Hasta el momento, la naturaleza de todas las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Obama es esencialmente mediática. No se ha dado ningún paso sobre las regulaciones que deben acompañarlas y, además, no han sido derogados los incontables instrumentos legales que imposibilitan ponerlas en práctica.
En septiembre del 2009, y apenas tres días antes de darse a conocer el informe de Cuba a la Asamblea General de la ONU, sobre la necesidad del levantamiento del bloqueo, un amplio titular de prensa encabezaba los principales espacios noticiosos internacionales: “El presidente Barak Obama decretó hoy la continuación por un año más del embargo comercial y financiero impuesto a Cuba”.
Desde entonces acá nada ha cambiado, muy por el contrario, durante la última etapa una furibunda y mentirosa campaña de descrédito contra Cuba se ha gestado en los centros de poder estadounidenses, interesados en satanizar al Gobierno de la Isla y perpetuar el diferendo.
La conducta del Gobierno de los Estados Unidos desde octubre de 2008, cuando la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 63/7, hasta hoy, confirma que no se ha dado ningún paso para cambiar la política de bloqueo hacia Cuba. Por el contrario, se ha incumplido flagrantemente lo dispuesto por la Asamblea General de Naciones Unidas al reportarse numerosas acciones que la mantienen intacta.
El daño económico directo sufrido por la economía cubana, aun calculado de modo muy conservador, sobrepasa los 96 mil millones de dólares, cifra que ascendería a más de 236 mil millones, a los precios actuales del dólar norteamericano.
No obstante la reiterada y unánime condena de la comunidad internacional a la agresión económica, comercial y financiera contra Cuba, el presidente Obama, ha mantenido intacta la posición de sus antecesores al respecto, aun cuando esta viola también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano.

