sábado, 17 de julio de 2010

Un acto de soberanía


Si se hurga en el arremolinado universo noticioso de estos días, Cuba aparecerá de manera reiterada en remarcados espacios de agencias informativas, periódicos y cadenas de televisión, y en relación con ella los más diversos juicios, que elogian, satanizan o juzgan como una debilidad la posición responsable del Gobierno de la Isla,  al decidir la puesta en libertad de 52 reclusos contrarrevolucionarios,  encarcelados en el año 2003 tras un proceso judicial sujeto a las normas de la legislación vigente.
Por Orlando Ruiz Ruiz
Quienes habían sido juzgados hace siete años por los tribunales cubanos no son ciudadanos inocentes, sino mercenarios sujetos a la paga de una potencia extranjera a cuyo servicio se habían puesto sin el menor escrúpulo.
Las personas  que en cualquier latitud del planeta conocen la trayectoria de Cuba en materia de derechos han celebrado la atinada excarcelación de 52 reclusos, tras reunirse el presidente Raúl Castro con autoridades de la iglesia católica, porque, como ha dicho el colega Enrique Ubieta en un artículo publicado la pasada semana: "No hay debilidad en la disposición al diálogo, sino fortaleza. (…) El Gobierno de Cuba sabe conversar y tomar decisiones, sin presiones, ni chantajes, ni condiciones previas".
"Celebramos el éxito de este proceso. Es muy positivo. Estamos satisfechos y contentos", afirmó el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorín, al referirse a la medida, a la vez que la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de Bolivia, Marianela Paco, dijo que "la decisión del Gobierno de Raúl Castro debe tener una reciprocidad internacional con el levantamiento del bloqueo", y Manuel María Mercedes, su par en la Comisión nacional de Derechos Humanos de la República Dominicana, ponderó las excarcelaciones y pidió a la Unión Europea y a Estados Unidos flexibilidad hacia Cuba. "Lo más importante es el gesto del Gobierno cubano de ponerlos en libertad", subrayó.
Otras muchas personalidades se han pronunciado en los mismos términos. Pero los que tratan de seguir atizando el fuego de la disidencia artificial fabricada en Cuba por Estados Unidos y alentada desde las madrigueras truculentas de la mafia cubano-americana de Miami, ven en este proceso un peligro que puede obstaculizar sus viejas  intenciones de desestabilizar al Gobierno de la Isla.
Lejos de reconocer la trascendencia de la decisión unilateral y sin condiciones adoptada por Cuba, la representante Ileana Ros-Lehtinen, principal legisladora del Partido Republicano en el Comité de Asuntos Exteriores de la cámara baja de Estados Unidos, ha dicho para tratar de restar mérito a las excarcelaciones y justificar la validez del bloqueo criminal impuesto a la Isla: "Mientras no se legalice a todos los partidos políticos, sindicatos y medios independientes; mientras el pueblo cubano no pueda ejercer sus derechos universales, libre de coerciones e intimidación, debemos ejercer la máxima presión sobre la tiranía cubana",
¿Ignora acaso esta vocera furibunda de los peores intereses en Norteamérica que los individuos ahora puestos en libertad en un gesto humanista sin precedentes, no son políticos ni forman parte en realidad de partido alguno que represente a sectores de la sociedad, aunque sean minoritarios? Tampoco son sindicalistas, ni siquiera trabajan, que es condición esencial en cualquier país para afiliarse a una organización obrera, sino que viven del dinero que reciben como paga por manifestarse en contra de la Revolución.
Valdría la pena preguntarle también a Iliana Ross y a los que como ella cierran los ojos a la verdad por defender mezquinas ambiciones, ¿dónde han materializado su ejercicio periodístico los que dentro del grupo se  autotitulan profesionales de la prensa? Nadie los conoce en el ámbito de nuestros medios ni hay antecedente alguno que acredite tal condición a estos ahora "periodistas independientes", que jamás han vivido del honroso oficio de informar.
Como ha dicho también con certera precisión el colega Enrique Ubieta "El mayor obstáculo para la liberación de esos presos --juzgados y condenados por tribunales cubanos, según las leyes del país--, era precisamente la clara intención de chantaje de una campaña mediática que las grandes corporaciones de prensa y la derecha europea y norteamericana habían promovido de forma irresponsable".
 No fue la postura de Guillermo Fariñas, declarándose en huelga de hambre de manera irresponsable la causa que  llevó al Gobierno de Cuba a poner en libertad a 52 prisioneros que cumplían condenas justas en correspondencia con los delitos cometidos. "Su actitud nunca hubiese conducido a la obtención de los resultados que esperaba", como ha dicho Ubieta. "Qué triste es que un hombre exponga su vida, sin saber acaso que otros manipulan sus sentimientos, planifican las ganancias posibles de su sacrificio, usan su empecinamiento con fines espurios. Qué triste es –con tantas causas justas, imprescindibles, en este mundo esencialmente injusto--, que un hombre arriesgue su vida por el bienestar personal de un puñado de pillos y de un estado imperialista. Que un hombre apueste a la muerte para derrotar a un país que lucha a contracorriente por la vida".
Entre la telaraña de mentiras, la verdad de Cuba se abre paso. Y como ha expresado el destacado intelectual  Manuel E. Yepe: "Esta excarcelación tampoco ha sido del agrado de los beneficiarios de la "industria del odio" que administra la ultraderecha de cubanos radicados en el Sur de la Florida, porque nota que se le acaba el tiempo, sin más `héroes´ que los demasiado conocidos, como el terrorista Posada Carriles y los congresistas batistianos, cada vez más desacreditados y más descontentos de la realidad cubana".
Poner en libertad a 52 mercenarios que un día decidieron por dinero realizar la vil misión de denigrar a su patria, evidencia la fortaleza moral del Gobierno cubano y es, ante todo, un acto de soberanía.


domingo, 11 de julio de 2010

San Antonio de mi amor


Por Orlando Ruiz Ruiz

Cuando uno anda por estas tierras de La Habana, y piensa en sus pueblitos entrañables, no puede evitar ocurrencias que vale la pena contar.
Por ejemplo, yo he imaginado que San Antonio, así a secas, nunca será el nombre de esa villa singular acurrucada entre el verde de la campiña y el azul que la cobija; porque las tantas razones de su historia, hecha de matices inenarrables, aseguran con sustentación de sabios que San Antonio de los Baños bien pudiera ser también San Antonio del Humor, o acaso, San Antonio del Ariguanabo.
Y es que hay en este rincón alegre de la tierra habanera como una pasión perenne que se escurre entre los cristales del río y las mil y una caricaturas que guarda el Museo del Humor.
Los ariguanabenses se descubren, incluso lejos de su tierra, porque son hombres y mujeres de espontaneidad y sonrisa que te anuncian buena voluntad. Del pueblo en que habitan traen la anécdota de la Conspiración de las Viajacas, las leyendas de los baños vivificadores del río marcado por viejos cuentos de amor, o la historia del arte que enalteció a Abela y a Quidiello; pero, sobre todo, porque te ofrecen su picardía mezclada con la gloria de haber nacido en San Antonio del Humor.
Cuando alguien defiende que es hijo de San Antonio del Ariguanabo, lo hace con una mirada honda, extendida desde las copas altas de esos árboles del bosque martiano plantando con certidumbre amorosa por el buen Felo, ese martiano inveterado, que cómo el memorable Lauzán, Silvio o Delarra, siente que haber llegado por donde hay un río es una marca única para andar por el mundo.
Así, aunque algunos desamorados se refieran a este pueblo de titiriteros geniales y cultura eterna, llamándolo simplemente San Antonio, siempre habrá una voz infinita que grite a los cuatro vientos, ¡San Antonio del Humor!, ¡San Antonio del Ariguanabo! O, también con el mismo amor, ¡San Antonio de los Baños!

viernes, 9 de julio de 2010

Surgidero de Batabanó: Donde habitan los dueños del mar














Por Orlando Ruiz Ruiz

En el sur de la tierra habanera, junto al golfo por donde Cristóbal Colón navegó en junio de 1494, hay un poblado donde cada casa tal parece untada de romance, leyenda y quietud. Es allí donde habitan los dueños del mar, labriegos de las olas que saben andar entre los fondos poblados de langostas y esponjas, arrebatándoselas con mano certera al espacio de penumbra azul donde habita Neptuno.
El azar quiso nombrar a este puerto Surgidero de Batabanó, como si también la evocadora denominación viniera a servir de luz para encaminarnos hasta su peculiar manera de existir y a su historia matizada de enigmas y sucesos guardados en la memoria popular y trasmitidos en los cuentos de cada abuelo.
Tal como lo recuerda el lamento atrapado en una vieja canción, “allá en el muelle de Surgidero partían los barcos dando un pitazo”; partían hacia la tristeza del presidio de Isla de Pinos.
Sobre este espigón arrastró también José Martí todo su dolor de desterrado con apenas 16 años y se sintieron un día los pasos de Fidel Castro cuando hombres desalmados trataron de anular su hidalguía tras las rejas del silencio, en una cárcel considerada modelo por los opresores de la nación.
Por una paradoja del azar, pocos años después de componer el casi místico Vals Sobre las Olas, su autor, Juventino Rosas Cadenas, vendría a morir envuelto en un halo de leyenda en el enigmático y remoto Surgidero de Batabanó.
El artista, que se dirigía hacia Nueva York junto a una compañía de afamados músicos, había llegado a este puerto cubano el 22 de junio de 1894, aquejado de una mortal dolencia, por lo que no se sintió en condiciones de reemprender el viaje. De inmediato fue ingresado en la casa quinta Nuestra Señora del Rosario, donde se extinguió su existencia.
Aunque envueltas hasta hace poco en las brumas de la especulación popular, varias historias describen de manera diferente el origen del vals Sobre las Olas. Pero es precisamente en Surgidero de Batabanó donde en 1994 se dan a conocer las reales motivaciones y detalles que marcan el nacimiento de la universal composición.
Hasta ese momento se suponía, según una de las versiones más difundidas, que el músico se inspiró en el murmullo de los manantiales de Contreras, en México, tal como otros aseguraban que el chispazo creador lo recibió cuando se bañaba en el riachuelo de La Magdalena en las cercanías de Ajusco.
También se ha escrito que lo concibió en Cuautepec, mientras miraba lavar en el río a Mariana Cerdillo, de quien estaba enamorado, pero la verdad acerca de esta pieza que ha recorrido el mundo en glorioso paralelismo con Danubio Azul, de Strauss, la reveló el periodista Andrés Clemente Vázquez en el diario El País el 26 de enero de 1894, según lo confirma un estudio realizado al respecto por el investigador cubano Hugo Barreiro.
“Sobre las Olas –relata Vázquez- lo escribió el compositor, enamorado y errabundo, en un bosquecillo de Cuautepec, poniéndole por nombre Junto al manantial; lo remitió en borradores a México, y allí el inexorable pueblo le estampó su nombre actual, con el cual ha de pasar a la postreridad.
En el centenario de la muerte del artista, a la vez que se sacaban a la luz las legítimas causas que lo inspiraron y las razones que lo dieron a conocer, se levantó en el puerto donde murió Juventino Rosas, y junto a la casita que conoció de sus últimos días de fiebre creadora, una escultura tallada sobre mármol rosado que evoca el mango de su inseparable violín.
Realidad y leyenda se entretejen en torno al efímero existir batabanoense del autor del vals Sobre las Olas, Se sabe por numerosos relatos que su presencia en este antiguo pueblo marinero dejó huellas entre quienes le conocieron que nunca se borrarán, y se cuenta incluso que aquí el músico hizo confesiones sobre el amor apasionado que en el bosquecillo de Cuautepec lo llevó a crear una de las más universales y conocidas piezas musicales.
El tiempo ha pasado y la historia ha hecho faena de duende inagotable en esta ribera de humildad y trabajo. Desde el mismo puerto se hacen hoy a la mar los más afamados pescadores de langosta cubanos para conducir sus barcos seguros hacia donde el crustáceo es más pródigo y la pesca más abundante. Aquí regresan también los esponjeros con la satisfacción en el brillo de sus ojos, para recibir la recompensa justa por el servicio de su labor.
Esponjeros y langosteros son hoy los dueños de esas aguas. Una nueva realidad tocó la humildad de sus casas; transformó sus barquichuelos y les demostró de veras que este golfo de riqueza y nostalgia conservará siempre sobre sus mansas aguas el murmullo arrullador del vals Sobre las Olas como un presagio de venturas.

martes, 6 de julio de 2010

Mi grito








Ahora que la amenaza de una potencial guerra atómica nos sobrecoge, no son pocas las personas en el mundo que alzan su voz denunciadora para condenar la deshumanización y la barbarie. Aprovecho también para elevar mi grito, y tomo prestada al colega Michel Contreras esta crónica triste y luminosa que aumenta la fuerza de mi garganta.


Mil grullas por la vida

Sadako Sasaki era una niña como las demás. Había nacido en Hiroshima, y tal vez al crecer se hubiera inclinado por la enfermería o el canto. Pero Sadako tuvo mala suerte, porque solo contaba dos años cuando una bomba inmensa devastó su ciudad, y ella quedó expuesta a los efectos de las radiaciones.
A los once, mientras correteaba con otras chiquillas, cayó al suelo. Entonces descubrieron que Sadako padecía leucemia, conocida como "enfermedad de la bomba A". Su sangre estaba enferma...
Chizuko Hamamoto, su amiga del alma, le recordó la vieja tradición del Senbazuru, según la cual si alguien realiza mil grullas de papel, los dioses le conceden un deseo. Y Sadako quería sanar, y volver a correr por el pasto, y se entregó a la creación de aquel millar de aves.
Pero no tuvo tiempo. Estuvo ingresada durante más de un año, y con el papel de los botes medicinales había completado 644 grullas cuando cerró los ojos para siempre.
Unos 65 años después, justo el siete de abril de 2010, los medios noticiosos dieron cuenta de la muerte del especialista en armamento Morris Jeppson, uno de los hombres encargados de lanzar aquella bomba en Hiroshima.
A bordo del bombardero Enola Gay, el entonces teniente del ejército norteamericano ayudó a sembrar la muerte en un poblado lleno de civiles. Un poblado donde aquel artefacto explosivo -equivalente a 13 kilotones de TNT- incendió el aire al provocar una bola de fuego de 256 metros de diámetro.
El estallido destrozó los cristales de ventanas localizadas a 16 kilómetros, y se escuchó mucho más lejos. Media hora después, comenzó a llover polvo y hollín, acompañados por partículas radiactivas. La ciudad estaba casi completamente destruida.
El presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, había ordenado la acción, empeñado en forzar la rendición japonesa y precipitar el fin de la Guerra Mundial. Un nuevo tipo de armamento había entrado en escena, y ello debía infundir el miedo en el mando nipón.
Mas, sin dar tiempo a la capitulación del enemigo, tres días después otra bomba asoló Nagasaki, territorio que –como Hiroshima- tenía un casi nulo valor militar. La muerte, allí, también hizo su agosto.
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140 mil personas en Hiroshima y a 80 mil en Nagasaki, y que solo la mitad falleció en el momento de los bombardeos. El envenenamiento por radiación haría su trabajo con el resto.
(Tan tremendas nubes de hongo se elevaron hasta el cielo en aquellas desgraciadas ciudades, que mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de Hiroshima, el copiloto Robert Lewis no pudo contener la exclamación: "Dios mío ¿Qué hemos hecho?").
La humanidad no olvida. Por eso, Morris Jeppson será solo el nombre de un militar oscuro en los libros que cuentan la masacre, y Sadako Sasaki, el de una niña espléndida que quiso hacer mil grullas para evadir la muerte.
Nota: Desde 1958, una estatua recuerda a Sadako Sasaki en el Parque de la Paz de Hiroshima. En su base está escrito: "Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria; paz en el mundo".

sábado, 3 de julio de 2010

Otras bombas y la misma hambre




El mundo gasta por cada dólar contra la pobreza 10 en armas, aunque en el caso de los Estados Unidos la cifra se eleva a 25 por uno. De no revertirse esta realidad, la situación puede agravarse aún más a mediano plazo, si en los próximos diez años no se adoptan decisiones que posibiliten abrir 470 millones de nuevos empleos, según advierte la ONU. ¿Qué pasará con estas cifras si se desata la nueva guerra prometida?

Por Orlando Ruiz Ruiz

Amargos contrastes marcan la realidad de nuestros días. Mientras los gastos militares a escala planetaria aumentaron alrededor de un 50% en la última década, el número de desempleados ha llegado hoy a los 211 millones de personas sin la posibilidad de trabajar, la cifra más alta de la historia.
Aun cuando se asegura que la pobreza extrema puede haberse reducido en un 21%, los 500 individuos más ricos del mundo reciben mayores ingresos que los 416 millones de personas más pobres, según registro del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Un reporte noticioso reciente da cuenta de la advertencia de la ONU: “la situación de la pobreza puede agravarse aún más a mediano plazo, si en los próximos diez años no se adoptan decisiones que posibiliten abrir 470 millones de nuevos empleos”.
De acuerdo con análisis de la organización mundial, la relación empleo-población, que había aumentado del 58 % al 61 en el lapso 1998-2008 cayó a un 60 % el año pasado, mientras que los trabajadores pobres se incrementaron del 7 % al 8 entre 2008 y 2009.
Mientras esto ocurre, por cada dólar que se invierte contra la pobreza y en beneficio de la garantía de trabajo se gastan diez en armas por el conjunto de las naciones, sin contar que el grupo de las ocho economías más desarrolladas del mundo dedican cuatro veces más, y solo una de ellas, Los Estados Unidos de Norteamérica, multiplica por 25 sus gastos destinados a la guerra.
Un ejemplo reciente ilustra la falta de voluntad de los países desarrollados para revertir esta realidad. Durante las cumbres del G-8 y el G-20, celebradas la pasada semana en Canadá, se gastaron alrededor de mil 400 millones de dólares, solo en seguridad y otros menesteres vinculados a la atención a los mandatarios asistentes.
Con el dinero empleado en estas citas presidenciales se podría financiar una parte de la ayuda a las familias pobres y así evitar la muerte de más de 48 mil madres y 840 mil lactantes, según cálculos realizados por la agencia DPA. Del mismo modo se podría lograr que más de 50 millones de personas tuvieran acceso a fuentes de agua potable.
Según cifras proporcionadas por organizaciones humanitarias, el gasto injustificado en las cumbres del G-8 y el G-20 serviría también para evitar casi 10 millones de abortos y 25 millones de embarazos no deseados, o conseguir, por ejemplo que en una nación como el Congo ocho millones de niñas vayan cinco años a la escuela.
Desde ahora hasta el 2015, cuando la ONU hipotéticamente pensaba cumplir las llamadas Metas del Milenio (disminución de la pobreza, mortalidad infantil, alfabetización…) se estima que morirán un millón 200 mil menores de cinco años por causas relacionadas con la crisis económica; pero, me pregunto, ¿cuantos perderán la vida, además, si las apetencias imperialistas desencadenan una nueva guerra, ahora contra la República Islámica de Irán? ¿Cuánto del dinero necesario para preservar la vida se gastará en destruirla? Nadie puede calcularlo.

Noticias de primera plana



Por estos días en que el espectro informativo nos sorprende a cada minuto con goles prodigiosos y derrotas de campeones, matizados con amenazas de guerra, ajustes económicos y protestas masivas de trabajadores, hay noticias de una singular trascendencia apenas difundidas: Venezuela es reconocida por cumplir los Objetivos del Milenio y Cuba acaba de ser electa vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos


Por Orlando Ruiz Ruiz


Crítica, hostilidad y condena fabricadas a la medida del criterio de Estados Unidos y la Comunidad Europea no han podido menguar el prestigio y reconocimiento alcanzados por naciones como Venezuela y Cuba en el ámbito mundial. Prueba de ello, la primera acaba de concitar el reconocimiento del Presidente de la Asamblea general de la Organización de Naciones Unidas, quien considera que el gobierno liderado por Hugo Chávez es un paradigma para los demás países respecto al cumplimiento de los Objetivos del Milenio.
Cuba, entre tanto, obtuvo por elección la vicepresidencia del Consejo de Derechos Humanos, principal órgano de la ONU especializado en la promoción y protección de este tema.
Al ser aclamada para ocupar tal cargo se premia a la Isla su amplia hoja de servicios a favor de las causas más nobles, y como expresa una declaración de la embajada cubana en Ginebra “constituye una rotunda respuesta de la comunidad internacional a la brutal campaña político-mediática anticubana, reforzada en los últimos meses”.
Resulta curioso que según la tercera edición del Índice Legatum de Prosperidad, publicado hace poco y que clasifica a 104 países según su nivel de bienestar, prosperidad económica y calidad de vida, Venezuela ocupe el puesto 74. Y esta evaluación mentirosa tiene en cuenta entre otros aspectos educación, salud, libertad personal y capital social, elementos considerados clave en el cumplimiento de las metas del milenio que acaba de reconocérsele a la nación suramericana.
A estos importantes avales que hacen justicia a las dos naciones de Latinoamérica se suma también la evaluación contenida en El Estado Mundial de Madres 2010, de la ONG Save The Children, hecho público en mayo, y donde se expresa textualmente que Cuba es el país en desarrollo que ofrece mejores condiciones para la maternidad, por delante de Israel y Argentina.
Ante tal afirmación cabe preguntarse, ¿acaso no son la protección de la madre y el niño un derecho humano esencial? Muchos países de Occidente no merecieron este aval.
Valdría la pena que medios informativos, como por ejemplo el diario español El País, se hicieran eco de estas noticias, pero la hazaña de los pobres no tiene trascendencia en páginas consagradas a divulgar las arbitrariedades del Parlamento Europeo y la condena a Cuba por “violar derechos de las personas”.
En medio del más brutal bloqueo económico de la historia, la Isla antillana ha logrado tener más médicos per cápita que ningún país del mundo y ofrece educación universal y gratuita para todos sus ciudadanos sin restricciones selectivas, incluidos los mercenarios que bajo la paga de una potencia extranjera se hacen pasar por opositores. Junto a Venezuela y otras naciones del continente, Cuba impulsa campañas sanitarias y educacionales sin precedentes en el mundo. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ha abierto una puerta ancha a la esperanza y es hoy la certeza de un nuevo amanecer de justicia, independencia y bienestar, a despecho de las mentiras de cualquier campaña mediática. Cuba y Venezuela han sido sus inspiradores.

lunes, 21 de junio de 2010

No todo el mundo concilia con la mentira





“El caso de los Cinco es una atroz violación de la justicia en Estados Unidos”, afirmó Lawrence Wilkerson, un destacado militar en retiro, que entre otras responsabilidades se desempeñó como jefe de despacho del ex secretario de estado Colin Powell.

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Por Orlando Ruiz Ruiz

El que una persona conocedora de los intríngulis de la política norteamericana hacia Cuba haga tales afirmaciones en relación con los antiterroristas de la Isla condenados a largas penas en un tribunal de Miami, evidencia que no todo el mundo concilia con la mentira y las presiones de la ultraderecha reaccionaria. El solo respeto a sí mismo ha llevado a Wilkerson ha decir la verdad.
En sus declaraciones al medio alternativo The Real News Network recogidas por el sitio web antiterrorista .cu , y reproducidas el pasado día 19 en Granma, el político considera que las dos cadenas perpetuas impuestas a Gerardo Hernández Nodelo por tratar de proteger a su país de los grupos contrarrevolucionarios asentados en la Florida son sumamente cuestionables, por haberse dictado en un lugar hostil a los intereses de Cuba.
Para fundamentarlo se basó también en el reciente hallazgo por parte del FBI, por ciento bastante poco publicitado, de un importante alijo de municiones en el sur de ese estado, que incluía dinamita, ametralladoras, armas cortas y granadas de cuando la Agencia Central de Inteligencia (CIA) realizaba entrenamientos en los años 60 para invadir a Cuba.
Pero la declaración que más escozor debe provocar en los enemigos del país antillano dentro de los Estados Unidos es que el coronel Wilkerson considera atroz la inclusión de Cuba en la lista de Países Patrocinadores del Terrorismo, mientras Posada Carriles, que saboteo un avión civil y asesinó a más de 70 cubanos, vive impune en Miami.
Cabe preguntarse ante estas reflexiones de una persona que incluso a estado vinculada a las más altas instancias del Gobierno estadounidense, ¿Es tan difícil entender que la injusticia cometida contra los Cinco héroes antiterroristas cubanos debe ser rectificada? Las verdades dichas por Lawrence Wilkerson son un aldabonazo en la puerta con que han cerrado el paso a las fundamentadas apelaciones en pro de la libertad de los jóvenes luchadores que ya cumplen casi doce años de injustas e irracionales sentencias en cárceles del Imperio.
¿Continuará la Casa Blanca ignorando un reclamo que encuentra hoy eco en todos los confines del mundo, cuando también norteamericanos honestos hacen pública la verdad de esta injusticia? No es posible tal obstinación.

domingo, 20 de junio de 2010

Museo que nació en templo yorubá













Por Orlando Ruiz Ruiz

Cercano a los límites de Matanzas, en camino hacia Varadero, usted puede descubrir uno de los templos yorubás más completos de Cuba. A sólo 70 kilómetros de la capital, en el antiquísimo pueblo de Madruga, le ofrece su hechizo la vivienda de Fredesvinda Rosell, una auténtica casa de la Regla de Ochá.
Construida hace más de medio siglo por su esposo Rigoberto Rodríguez, quien aprendió en la juventud entre los esclavos los secretos de la adoración y las características y atributos de los dioses del panteón africano, la casa de Fredy –como todos le conocen en la región- cobró fama desde la cuarta década de la pasada centuria, por sus vistosas festividades a las que asistían conocidas figuras del mundo del espectáculo.
También ha sido visitada por millares de creyentes; pero lo más importante es que aquí se atesora una colección de atributos religiosos y altares como en pocos lugares dentro y fuera de Cuba. Las imágenes católicas se conjugan con los elementos africanos, en una muestra de integración cultural y de sincretismo que tiene su base en la mezcla étnica que enriqueció nuestro patrimonio.
Entorno apropiado para las presentaciones de los ya reconocidos festivales internacionales folclóricos, denominados Folkuba, y punto de atracción que ha hecho a personalidades de diversas partes del mundo acercarse al inmueble de Fredesvinda, ese templo está calificado como Museo Etnográfico de la Cultura Yorubá.



Su moradora prefiere ordenar las cosas a su gusto y seguirla considerando una casa de fundamento de la Regla de Ochá. Por eso, más que por ninguna otra razón, esta es la muestra religiosa más singular que atesora la región, y una rareza a nivel mundial, por la pureza y autenticidad que contiene.

La auténtica riqueza de la vida







Realidad de un país donde la salud se enfoca sobre la base de la prevención, la seguridad social para todos y la cultura como enriquecimiento espiritual





Por Orlando Ruiz Ruiz


Los conceptos de plenitud humana, felicidad y bienestar se asocian en buena parte del mundo esencialmente con la riqueza material y el ingreso monetario que reciben los seres humanos. A partir de estos raseros se ha tratado de estigmatizar a Cuba definiéndola como un modelo de precariedad de la vida.
¿ Por qué entonces la Isla ha sido reconocida por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)como uno de los países más avanzados en desarrollo humano, no obstante ser ciertamente una sociedad de bajos ingresos per cápita?
Las limitaciones derivadas del bloqueo económico que ya está a punto de extenderse más allá de la media centuria, la desaparición de los mercados tradicionales de donde los cubanos importaban a precios justos buena parte de los alimentos y el efecto de los continuos huracanes que han destruido cientos de miles de viviendas y las principales cosechas, son factores que unidos a la crisis económica global han afectado de manera particular el nivel de vida en Cuba.
Pero la base social que desde 1959 fue consolidando día a día el Gobierno Revolucionario se refleja hoy, por ejemplo, en el hecho de que la mayor de las Antillas figure entre las cuatro naciones que en la región presentan un envejecimiento poblacional muy avanzado.
En el reciente Congreso Internacional: Longevidad Satisfactoria, celebrado a finales del pasado mayo en La Habana, se reconoció que actualmente el 17,4% de los cubanos supera los 60 años y se prevé que a mediados de siglo se eleve este indicador a más del 30%, lo que hará de Cuba uno de los países más envejecidos del mundo. De mantenerse la tendencia, los especialistas prevén que alcanzará el primer lugar de América Latina en el 2025.
En tal sentido la prensa se hacía eco de una afirmación de la viceministra cubana de Economía y Planificación, Magalys Estrada, cuando expresó: “Las cifras son un reflejo de los resultados alcanzados en aspectos como la salud, educación, empleo y asistencia social, que han ido modelando un patrón sociodemográfico similar al de los países desarrollados.
La extensión de la vida en una nación es muestra inequívoca de bienestar, a despecho de que los individuos reciban mayor o menor ingreso monetario, y en este caso, según reconoce Bárbara Pesce-Montero, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en la Isla y representante del PNUD, “se debe a la voluntad política del Estado y a las bases institucionales creadas que han permitido alcanzar resultados sin precedentes en la atención al adulto mayor.

miércoles, 2 de junio de 2010

Un abismo climático se abre a nuestros pies



Por Orlando Ruiz Ruiz
El 5 de junio, día consagrado por la Organización de Naciones Unidas al medio ambiente, debe ser un aldabonazo a la conciencia de quienes aún viven de espaldas a la tragedia que nos depara el Cambio Climático
Puede vivirse en la calidez del trópico o habitar entre los hielos del perenne invierno austral. En todas las latitudes se han hecho presentes ya de algún modo los efectos que sobre la atmósfera terrestre ha provocado el desenfreno tecnológico incontrolado. La mayor parte de las industrias del presente son como un perro rabioso sin bozal; a puras dentelladas devoran lo poco que nos queda de aire limpio, y con su sed, consumen sorbo a sorbo el agua del planeta hasta agotar cada fuente.
Los gases de efecto invernadero, agentes principales del calentamiento global, aumentan su presencia cada día e inundan el precario oxígeno que respiramos con una cantidad cada vez mayor de CO2 y otros gases resultantes del uso indiscriminado de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y sus derivados).
Ya es una certeza la predicción hecha hace algunos años por los científicos: de no tomarse oportunamente las medidas adecuadas la temperatura del planeta se elevará entre dos y seis grados (Celsio) en el presente siglo.
Desde 1850 hasta la fecha el calor de nuestro planeta se intensificó en alrededor de un grado. La atmósfera hace más de un siglo que suda sus fiebres, y no estaba aún invadida en la magnitud en que ahora la envenenan el crecimiento de la polución industrial, las guerras continuas, los incendios forestales y otros factores resultantes de las sociedades modernas.
Durante largos períodos disminuyen las precipitaciones en vastas áreas de la geografía mundial; pero, paradoógicamente aumentan las lluvias ácidas que dañan la vegetación, alteran los componentes naturales del agua de los ríos y de los suelos, con la incorporación a estos de agentes salidos de las emisiones de gases de las centrales térmicas y los vehículos de motor.
La fabricación, manipulación y empleo irresponsable de sustancias tóxicas (pesticidas y plaguicidas) representa un elevado riesgo para la naturaleza y la salud humana. La mayoría de los productos químicos obtenidos a través de síntesis en el presente, penetran en el medio ambiente y persisten en él durante largos períodos debido a su resistencia a la degradación biológica.
Mientras tales daños al entorno natural están presentes, son deforestadas también amplias áreas boscosas. Regiones ricas en plantas maderables, sobre todo en el sudeste de Asia y la cuenca del río Amazonas comienzan a despoblarse de vegetación sin que haya programas serios para reforestarlas.
Estudios recientes confirman que debido a la acelerada erosión de los suelos hoy están degradadas entre la tercera y la quinta parte de las tierras de cultivo en el mundo. Paralelamente se pierden tierras cultivables debido a la urbanización, el emplazamiento de industrias y otros usos asociados.
A estos males se suma un progresivo descenso en la calidad y disponibilidad del agua, debido principalmente a su creciente empleo en la industria, la agricultura y los procesos urbanos que requieren de ella. Se calcula que alrededor del 75% de la población rural del mundo y el 20% de su población urbana carece de acceso al agua no contaminada.
Tan dramáticas realidades tiene su origen en el sistema de relaciones sociales entronizado y desarrollado por la sociedad capitalista, incapaz de de privilegiar nexos armónicos entre los hombres y con la naturaleza. Se hace imprescindible barrer de la faz de la tierra los conceptos que priorizan la obtención de ganancias y el enriquecimiento por encima del bienestar de los seres humanos. Un abismo climático se abre a nuestros pies; el planeta vive hoy a merced de un peligro real y nuestra especie es amenazada con su extinción. ¿Dejaremos que tal desastre ocurra?

martes, 18 de mayo de 2010

Ebrio de luz y hambriento de pelea





José Martí contemporáneo, óleo del pintor José Delarra



Por Orlando Ruiz Ruiz

Tal como ha sentenciado uno de sus estudiosos, cuando José Martí cayó en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895 “obró acorde con la idea moral expresada a su madre en cariñosa carta antes de partir para la guerra: el deber de un hombre está allí donde es más útil”.

Fue a la batalla consciente de los peligros de la muerte, y no deliberadamente a morir como algunos han afirmado.

Lleno de optimismo contempló el quebrar del alba aquel domingo de fatídico signo. El día antes, ya oscureciendo, había llegado al campamento de La Bija, donde se hallaba el general Bartolomé Masó, con quien deseaba con ansias encontrarse.

Diversas interpretaciones han sido escritas acerca de la actuación del Héroe en aquel combate, que no solo era el primero para él, sino también para no pocos bisoños soldados que allí pelearon. La tropa de la que formaba parte se vio de súbito en medio de un combate inesperado en el que prevaleció la confusión entre las huestes cubanas, ya que al parecer, accionó primero que todo la fogosidad patriótica y guerrera antes que la táctica y la estrategia militares.

Como acertadamente aseverá el historiador mambí Manuel de la Cruz, Martí no murió “porque, jinete inexperto, el brioso caballo que montaba lo llevase en frenética carrera hacia las filas españolas, sino porque se le presentó la ocasión, que perseguía con ahínco, de iniciarse en la vida de soldado. Cargó y tuvo la desgracia de caer herido de muerte por el ímpetu de la carga”.

En relación con este hecho el intelectual patriota, Gonzalo de Quesada afirmó también: “ Desde que Martí inició su vida revolucionaria militante tuvo la inquebrantable decisión de nunca rehuir el peligro, de llegar al más grande de todos los sacrificios, de dar su vida, de ser necesario, por su patria, por ser fiel a sí mismo, y de asegurar con esa inalterable postura moral suya el más alto respeto y la permanente vigencia por su vida y su obra”.

No murió en Dos Ríos porque se sintiera desalentado por sus discrepancias con Antonio Maceo o Máximo Gómez, a quienes siempre amó y admiró, y de lo cual dejo constancia irrebatible; conocía de los antagonismos entre los hombres y tenía confianza en sus posibilidades de persuadir y convencer a quienes disentían de sus opiniones.

Su caída en combate, con solo 42 años, lo imortalizó. Hoy sus ideales apresados en la prosa y el verso siguen batallando sin tregua ni reposo frente a los antiguos y los nuevos enemigos de la Patria que tanto amó.

viernes, 14 de mayo de 2010

Haití: la antigüedad de la pobreza

La tragedia en esta nación del Caribe no es un fenómeno nuevo. Para la mayoría de sus habitantes “el que está enfermo se tiene que morir”, porque salvarse siempre ha costado muy caro


Por Orlando Ruiz Ruiz

Haití vive en emergencia permanente, el mundo lo sabe. Y como asegura un nativo, la mayoría de los pobladores actuales de este país no tiene memoria alguna de épocas de bienestar.

Pero en esta tierra no siempre se enseñoreó la miseria, hace poco más de dos siglos la nación caribeña producía las tres cuartas partes del azúcar mundial. Las sucesivas intervenciones extranjeras y la voracidad de la dictadura de los Duvalier sumió al país en la pobreza y el desamparo.

Hace algo más de una década una reportera cubana que visitó entonces a los médicos cubanos que ya prestaban servicios de colaboración en la isla, relata: “por el borde de las calles y caminos corre el agua de los vertederos. Allí es frecuente ver gente que orina o defeca, pero también niños que enjuagan sus manos o hacen navegar un barco de papel, en inocente desafío a la enfermedad”.

La estampa de Puerto Príncipe antes de ser barrida por el terremoto era la de una ciudad de contrastes: modernos automóviles circulaban por las estrechas calles y caminos sin asfaltar, rodeados de un ejército de transeúntes que se movían entre el polvo con cestas o cualquier tipo de artefacto sobre sus cabezas.

Esta urbe nació en las faldas de un sistema montañoso que forma parte de casi todo el territorio haitiano. La ciudad nunca ha prosperado, pero ha crecido hacia arriba. La lucha por la supervivencia de los pobres y el intento de evasión de los más ricos se fue convirtiendo con los años en un maratón interminable. Unos agarraban a como se podía sus chozas a las laderas; otros, los más “afortunados”, afincaban los cimientos de sus palacetes en lo alto. El terremoto aplicó a todos su justicia.

Para los grandes medios tal parece que el desastre comenzó el 12 de enero del 2010; pero hace 20 años cifras oficiales indicaban que el 70% de los haitianos no tenía empleo, mientras la deuda con los Estados Unidos y la Unión Europea, superaba ya los 900 millones de dólares. Por esa época las Naciones Unidas habían reconocido que el 70% de los habitantes de Haití vivía por debajo del nivel de pobreza, y no había grietas en la tierra.

La tragedia para este pueblo no es un fenómeno nuevo. Para los haitianos “el que está enfermo se tiene que morir”, porque salvarse siempre ha costado muy caro y están muy entronizadas las predestinaciones religiosas que justifican en las personas pobres esta realidad. Los médicos cubanos que han trabajado entre la población de los barrios insalubres desde hace más de una década han ayudado a borrar ese concepto fatalista.

Ahora ocurre que las naciones más poderosas prometen perdonar la deuda, pero no dicen cuál de ellas. El 40% está en propiedad del Banco Mundial, el otro 40% es con el Banco Interamericano de Desarrollo, y del 10% es acreedor el Fondo Monetario Internacional. Son precisamente estas instituciones crediticias las que convirtieron con sus políticas de choque a Haití en un país mendigo.

El gobierno de Estados Unidos dice que va a dedicar miles de millones de dólares para ayudar al pueblo haitiano. En los días posteriores al terremoto comenzó enviando 2 mil soldados y 250 “sanitarios”.

Actualmente este país en bancarrota y devastado por el terremoto no necesita a los militares norteamericanos o los de la ONU, ni promesas de préstamos, sino una ayuda concreta como la que llevará la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El bloqueo: una piedra inamovible

Por Orlando Ruiz Ruiz

No son pocos los representantes de los centros de poder en Estados Unidos que continúan de manera infame tratando de hacer creer al mundo que el Gobierno de Cuba es culpable de que no se hayan normalizado las relaciones entre ambos países.

Algunas medidas relacionadas con la eliminación de restricciones para las visitas familiares de los cubanos residentes en los Estados Unidos, el envío de remesas y paquetes, así como el anuncio de otorgamiento de licencias para que empresas norteamericanas amplíen determinadas operaciones de telecomunicaciones en Cuba, adoptadas desde el pasado año por el presidente Obama, han sido difundidas con marcado interés por los grandes medios noticiosos internacionales durante los últimos tiempos.

Desde el momento mismo de la puesta en vigor de este paquete, y aún hoy, el enfoque de la supuesta apertura hacia Cuba, respaldada con los ingredientes de una ofensiva diplomática al respecto, pueden inducir a algunos que no conocen suficientemente esta realidad a pensar que el bloqueo ha comenzado a ser desmontado.

Una de las medidas más publicitadas, el eventual otorgamiento de licencias para que empresas norteamericanas amplíen determinadas operaciones de telecomunicaciones con Cuba, no es nueva. La Ley Torricelli estableció en 1992 el marco legal que permite ofrecer servicios de este tipo a la Isla; sin embargo, desde esa misma época las diferentes administraciones limitaron esa posibilidad en el ámbito de la telefonía y restringieron, incluso, el tipo de servicios que las compañías norteamericanas pueden proveer a la Isla.

La expectativa creada en el entorno comercial por las sucesivas ventas que tras el paso del huracán Michelle, en el año 2002, se han extendido hasta hoy, bajo la condición de pago al “cash”, tampoco representan una ruptura de las férreas mordazas con que se ha tratado de asfixiar durante casi medio siglo la voluntad de desarrollo del pueblo cubano. Se nos vende bajo condicionamientos que no se imponen a ningún otro comprador.

Ni esta ni ninguna otra de las decisiones en relación con la potencial suspensión de aspectos del bloqueo asegura que este vaya a ser modificado en su esencia. Hasta el momento, la naturaleza de todas las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Obama es esencialmente mediática. No se ha dado ningún paso sobre las regulaciones que deben acompañarlas y, además, no han sido derogados los incontables instrumentos legales que imposibilitan ponerlas en práctica.

En septiembre del 2009, y apenas tres días antes de darse a conocer el informe de Cuba a la Asamblea General de la ONU, sobre la necesidad del levantamiento del bloqueo, un amplio titular de prensa encabezaba los principales espacios noticiosos internacionales: “El presidente Barak Obama decretó hoy la continuación por un año más del embargo comercial y financiero impuesto a Cuba”.

Desde entonces acá nada ha cambiado, muy por el contrario, durante la última etapa una furibunda y mentirosa campaña de descrédito contra Cuba se ha gestado en los centros de poder estadounidenses, interesados en satanizar al Gobierno de la Isla y perpetuar el diferendo.

La conducta del Gobierno de los Estados Unidos desde octubre de 2008, cuando la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 63/7, hasta hoy, confirma que no se ha dado ningún paso para cambiar la política de bloqueo hacia Cuba. Por el contrario, se ha incumplido flagrantemente lo dispuesto por la Asamblea General de Naciones Unidas al reportarse numerosas acciones que la mantienen intacta.

El daño económico directo sufrido por la economía cubana, aun calculado de modo muy conservador, sobrepasa los 96 mil millones de dólares, cifra que ascendería a más de 236 mil millones, a los precios actuales del dólar norteamericano.

No obstante la reiterada y unánime condena de la comunidad internacional a la agresión económica, comercial y financiera contra Cuba, el presidente Obama, ha mantenido intacta la posición de sus antecesores al respecto, aun cuando esta viola también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano.